Homenaje del ámbito de laEducación a la Virgen del Valle

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“Que todos nos involucremos en la noble y gozosa tarea de educar. Que nadie quede excluido. Que brindemos lo mejor de nuestros recursos y energías a educar”, pidió el Obispo a la Virgen.

Durante la noche del sábado 2 Diciembre rindió su homenaje a Nuestra Madre del Valle el Ámbito de la Educación estatal, privado y municipal, docentes en actividad, docentes jubilados, docentes jubilados autoconvocados, gremios docentes, Vicaría Diocesana de Educación y Centro Educativo y Cultural Diocesano Virgen del Valle.
La Eucaristía fue presidida por el obispo diocesano, Mons. Luis Urbanč y concelebrada por el padre Gustavo Flores, rector del Santuario mariano.
Participaron autoridades educativas, entre ellas el Director de Educación Pública de Gestión Privada y Municipal, Prof. Pablo Figueroa; los integrantes del equipo de la Vicaría de Educación, diácono Sergio Colósimo, Mgter. Ana María Brunás, Lic. Luis Herrera y el CPN Manuel Luna Clarasó, representantes legales y directivos de instituciones educativas.
Luego de saludar a los alumbrantes de esta Misa, Mons. Urbanč comenzó su homilía citando “un sabio proverbio africano dice que ‘para educar a un niño, hace falta una aldea’, es decir que se deben involucrar todos los miembros de la aldea”.
A continuación habló de la corresponsabilidad en la educación que involucra, en primer lugar, a los padres. “Luego viene el entorno en el que se desarrolla cada vida humana”, señaló, para agregar a continuación: “En tercer lugar, en las sociedades más organizadas están las diversas instituciones educativas, que deben acompañar los procesos educativos que manan de la familia, la que por su naturaleza es educadora”. Entonces afirmó: “En todo este proceso el Estado es subsidiario. Acompaña y asegura que se destinen los recursos necesarios para la educación de todos”. Así, advirtió: “La historia nos da pruebas del grave daño que ha sufrido la humanidad cuando diferentes estados totalitarios se entrometieron, manipularon e impusieron su ideología instrumentando los programas educativos para someter y esclavizar a los ciudadanos a sus mezquinos y pérfidos intereses. Peligro que siempre está latente y que tienta a los que ostentan el poder, que no pocas veces degenera en abuso y opresión”.
Seguidamente remarcó conceptos en relación con el derecho y el deber de los padres de educar a sus hijos para sostener que “la razón humana entiende que el ámbito primario para la acogida y el desarrollo de la vida del hombre es la comunidad conyugal y familiar”.
Más adelante recordó que en sus designios Dios “quiso elevar el matrimonio a la condición de sacramento, llevándolo a su plenitud en el plan salvífico de la Providencia”, y pasó a describir situaciones que viven hoy matrimonios por exigencias laborales. “En cualquier caso, -expresó- el amor sabe anteponer la familia al trabajo, y es imaginativo para suplir horas de dedicación con una mayor intensidad de trato. Además, no se puede olvidar que los dos esposos han de estar implicados en la construcción del hogar, sin caer en la idea equivocada de que el trabajo fundamental del varón es ganar dinero, dejando en manos de la mujer las labores de la casa y la educación de los hijos”. Puso el ejemplo de la Sagrada Familia en la que se educó Nuestro Señor hasta su edad adulta.
Pasó a detallar diferentes aspectos que hacen a la persona, necesarios de atender en la misión de educar, señalando por último que “la persona es un ser inquieto y abierto a la trascendencia por eso en la pedagogía se provocan preguntas y se ofrecen respuestas que ayudan a descubrir el sentido que tiene toda experiencia humana y el significado último de la vida y de la muerte, según el proyecto de Dios para todos y cada uno de los seres humanos”
Luego de reflexionar sobre la Palabra de Dios proclamada del profeta Daniel y del evangelio de Lucas, cerró su predicación elevando una plegaria: “Querida Virgen del Valle, Madre y Maestra, ayúdanos en la educación de nuestros niños, adolescentes y jóvenes. Que todos nos involucremos en la noble y gozosa tarea de educar. Que nadie quede excluido. Que siempre busquemos a los más necesitados y marginados. Que brindemos lo mejor de nuestros recursos y energías a educar. Que las instituciones educativas secunden con generosidad, respeto y excelencia la misión educativa de los padres. Que en medio de las vicisitudes de la hodierna vida no dejemos de recurrir a las saludables y sabias experiencias de nuestros antepasados y de ponderar con prudencia y confianza las novedades que se presentan. Que quienes gobiernan sean respetuosos y promotores de los valores humanos y cristianos que nos legaron nuestros mayores”.

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VirgenDelValleCatamarca

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