EL TESTIMONIO DEL JOVEN QUE DENUNCIÓ ABUSO SEXUAL EN EL ÁMBITO ECLESIÁSTICO

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La voz de una víctima: «Un abusador no abusa una sola vez»

Tomás Daniel Rodríguez es el profesor catamarqueño denunciado por abuso en Buenos Aires.

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“Hoy soy el adulto que está poniendo el límite, que está alzando la voz”, expresó Santiago. En diciembre de 2020 denunció penalmente a Tomás Daniel Rodríguez, un docente catamarqueño, por abuso sexual. Los ultrajes sucedieron entre 2010 y 2012, cuando la víctima tenía entre 15 y 17 años. El chico cursaba el secundario en un colegio de la comunidad franciscana, en el partido de Moreno, en la zona oeste bonaerense.

“Levanté simbólicamente la voz. Denuncié penalmente a Tomás Daniel Rodríguez, profesor de Religión y referente de la Diócesis de Catamarca por abuso sexual agravado”, remarcó. El joven es querellante en la causa y actualmente es acompañado por la Red de Sobrevivientes de Abusos Eclesiásticos.LEE ADEMÁS

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“A Tomás lo conocí en Córdoba, en 2010, en un retiro espiritual. En 2011 compartimos una misión en un colegio de Catamarca. Ahí se empieza a efectivizar un vínculo más directo y más estrecho con nosotros. Viajé a Catamarca en agosto de 2011. Después, con mis amigos quedamos tan fascinados que quisimos volver a Catamarca. Fuimos con un amigo, una amiga y su padre a visitar a los alumnos de Catamarca. Tomás era una de las personas a las que queríamos ir a visitar. A mi amigo y a mí nos ofrecía ir a un hotel; él lo pagaba. Por suerte, en esa situación, el padre de mi amiga dijo que no”, recordó.

Después de ese viaje, el joven relató que Tomás comenzó a viajar con más frecuencia a Buenos Aires. La excusa era que debía realizar trámites eclesiásticos en distintas iglesias. “Íbamos a pasear a Luján; hicimos un viaje juntos. Hubo varios abusos y no solamente en Moreno”, aseguró.

Santiago comentó que concientizar un abuso es muy difícil, “sobre todo en una situación como ésta, con todos los vínculos destruidos”. Para un víctima de abuso reconocerse como tal es un trabajo difícil; es un todo, un proceso y los tiempos son particulares, propios de cada persona.

Durante esos años, Rodríguez aconsejaba a ese grupo de adolescentes cómo ser mejores personas y qué tenían que hacer para hacerles favores a sus amigos y conocidos. “Desde nuestra ingenuidad, pensábamos que hacíamos un bien. La perversión consistía en destruir de a poco los vínculos para después quedarte solo. Me costó muchísimo concientizar que estaba sufriendo abuso sexual. Cuando lo concienticé, corté el vínculo con Tomás. Con él hablábamos por teléfono. Cada vez que venía a Buenos Aires nos veíamos. Por suerte, lo pude cortar y concientizar, con el tiempo, que había sufrido abusos. A los años, pude denunciar penalmente. Sé de otros casos pero no quieren denunciar penalmente. Tomás a mí y a mis amigos constantemente nos decía, en este juego perverso de llamarnos hijos y nosotros llamarle padre a él, ‘ojalá algún día puedas conocer a tus otros hermanos y nos vayamos a vivir todos juntos’”, precisó.

Denuncia

Para Santiago, su agresor habría utilizado una modalidad de abordaje habitual en el ámbito eclesiástico. Según contó, Rodríguez era un gran referente. “Lo hacen en comunidad por eso estamos segurísimos de que hay más casos. Me duele muchísimo porque no quisiera que nadie en el mundo tenga que pasar por las situaciones de abuso que yo pasé. Hay más personas. Me estoy animando a denunciar y hacerlo público. Espero que haya condena y espero que la sociedad sepa”, expresó.

Influencia

Además, remarcó que en 2016, su acusado fue noticia como el catamarqueño que fue a tocar el órgano al Vaticano por la canonización del Cura Brochero. “Es una persona muy acomodada por el Obispado. Tomás siempre fue una persona cuidada y acomodada por el Obispado. Fue la persona que dirigió la ceremonia de la Virgen del Valle en 2020, en pandemia. No es un profesor cualquiera, sino un referente de la Diócesis, es cercano a Urbanc. Fue seminarista y no pudo terminar; dejó de ser seminarista un año antes de ordenarse. Nadie sabe bien por qué”, contó.

En 2012, Santiago asimiló todo el proceso y se reconoció como víctima de abuso. Decidió cortar vínculo con su agresor. “Hablé con todos los frailes. A Tomás lo desvinculan del colegio franciscano. Envié una carta al Papa Francisco, quien la recibió, y avisé sobre esta persona, desde un lugar muy ingenuo. Creía que la gente quería cuidar a niños y adolescentes pero nadie se preocupó. A los dos años, apareció en el Vaticano tocando con Francisco”, recordó.

Voz en alto

“Hoy soy el adulto que está poniendo el límite, que está alzando la voz y está avisando a la comunidad sobre esta persona que anda suelta y cuidada por el Obispado desde hace añares, no desde que fui abusado sino desde mucho antes. Tiene mucha influencia en todo este ámbito. Informalmente dije todo lo que había pasado pero no pasó nada. Él siguió dando clases en jardín, primaria, secundaria y terciarios”, aseguró.

La experiencia sufrida causó estragos en la vida de Santiago. Sin embargo, encontró fuerzas para denunciar y hacer pública su historia para concientizar. “La manipulación perversa consta en tejer una telaraña muy invisible para ir destruyendo los vínculos que uno tiene. Luego, el único vínculo de confianza que te queda es el de tu propio abusador”, precisó.

Mayo de 2027, la fecha fijada para el juicio en Buenos Aires

Al proceso personal de Santiago para poder romper el silencio y realizar la denuncia se suma el tiempo del proceso judicial. “Mi causa viene de una seguidilla de dilaciones típicas de la Justicia. Lo único que hacen es mantener vigente el daño. También se permite que una persona abusadora, imputada, esté en libertad”, sostuvo.

Santiago denunció a Rodríguez en diciembre de 2020. Dos años más tarde el docente de Religión fue imputado por la justicia bonaerense. El fiscal Federico Soñora de la Unidad Funcional de Instrucción N°4 de Moreno imputó a Rodríguez por “abuso sexual agravado por resultar gravemente ultrajante para la víctima y agravado por ser cometido por un ministro de culto encargado de la guarda”. El pedido fiscal fue luego confirmado por el Juzgado de Garantías N° 2 de Moreno.

“En 2021 me realizaron la pericia psiquiátrica. Rodríguez también debió hacerla pero presentó una excepción por tener COVID. Estamos en 2024 y Tomás Daniel Rodríguez no hizo la pericia psiquiátrica. Me preocupa porque es una instancia muy importante para avanzar con las pruebas. Hay una buena noticia desde el Tribunal de Mercedes: tenemos fecha de juicio pero la pericia psiquiátrica a Rodríguez no está hecha. Es una buena noticia, por un lado; a mí, como sobreviviente de abuso sexual eclesiástico, me da un horizonte pero es un mala noticia porque es una fecha irracional, 10 de mayo de 2027. Por esta fecha, la causa se encuentra en situación de dilación. Esto mantiene vigente el daño hacia mi persona. Mi preocupación como ciudadano es que esta persona esté en libertad, con la posibilidad de acercarse a adolescentes e infancias”, expresó.

Aunque la denuncia se tramita en Buenos Aires, Rodríguez, catamarqueño con domicilio en esta provincia, continuó ejerciendo como docente frente al aula. Su último trabajo conocido fue en una escuela de una localidad del oeste provincial. Oportunamente, un grupo de padres había pedido que sea apartado de sus funciones.

El eco tardío desde el Obispado de Catamarca

En marzo, cuando se hizo pública la denuncia contra Rodríguez, a través de un comunicado emitido por la Vicaría Episcopal para la Educación, el Obispado de Catamarca se pronunció sobre la causa penal. De esta manera, aseguró que Rodríguez “no desempeñará funciones docentes en las instituciones que dependan del Obispado hasta tanto se resuelva su situación judicial”.

Sin embargo, Santiago recordó que tras avisar a los franciscanos de su comunidad, dio por supuesto que los frailes avisaron a los referentes de la provincia. “Hablaron con los máximos referentes de la comunidad franciscana. Entiendo que el Obispado de Catamarca se notificó. No lo comuniqué personalmente; lo hablaba con las personas más cercanas. Si el Obispado de Catamarca dice que no sabía de este asunto, debería mínimamente pedir antecedentes penales porque desde 2020 tiene una denuncia penal”, consideró.

Para el denunciante, la respuesta del Obispado es totalmente demagógica. “El Obispado no se enteró ahora de esta denuncia; sabe de la situación desde antes de los años que sufrí abusos. Tomás siempre fue una persona cuidada y acomodada por el Obispado. Fue la persona que dirigió la ceremonia de la Virgen del Valle en 2020, en pandemia. No es un profesor cualquiera, sino un referente de la Diócesis, es cercano a Urbanc”, contó.

Abuso sexual en la infancia, un delito de puertas cerradas

El abuso sexual en la infancia (ASI) es una de las formas más extremas de violencia que niños, niñas y adolescentes pueden sufrir. No obstante, el dato más importante que advierten los profesionales en esta temática es que en la gran mayoría de los casos se trata de abusos sexuales intrafamiliares: padre, abuelo, hermano, tío o primo son los principales sospechosos. Docentes y referentes religiosos también integran la lista.

En octubre de 2018, tras una modificación en el artículo 72 del Código Penal Argentino (CPA), se convierten en carácter de orden público los delitos sexuales contra chicos y chicas. De esta manera, la acción ante la Justicia podrá ser iniciada por cualquier persona y el Estado, a través de los fiscales, estará obligado a llevar adelante las investigaciones correspondientes. Es decir, se elimina el requisito de la denuncia de los representantes legales del niño, niña o adolescente como condición para proceder.

La Línea 102 de Protección de Niños, Niñas y Adolescentes es un canal para denunciar. El servicio funciona las 24 horas, los 365 días.

A la vez, se destacó que la vulnerabilidad en estos casos reside en el hecho de que chicos y chicas, por su inocencia, condición física o sexual no comprenden la criminalidad de los ultrajes, más aún cuando el agresor es padre o un familiar cercano. “Estos agresores se aprovechan del amor y la confianza. Niños, niñas y adolescentes advierten que algo malo está sucediendo; suelen reprimir los recuerdos y tienden a normalizar o tolerar aquellos actos degradantes y tortuosos, quedando atrapados en un círculo de silencios y secretos familiares”, explicaron.

«La impunidad está promovida por el silencio de las víctimas que callan porque su estado de vulnerabilidad es absoluto. El agresor cohíbe mediante el miedo y culpa, sumado al estado de indefensión que los invade”, detallaron.

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